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Históricamente, la
dispersión del Sistema de Crédito Público unido
a la falta de un marco regulatorio apropiado
generaron una serie de ineficiencias en el
manejo de la deuda pública dominicana que
resultó en una ineficiente composición del
portafolio de deuda. La elevada exposición de
nuestro portafolio a la ocurrencia de eventos
riesgosos se manifestó durante la crisis
bancaria de 2003, cuando la depreciación del
tipo de cambio cercana al 80% condujo a un
incremento en los niveles de servicios de la
deuda pública del sector público no financiero
desde 0.93% del PIB en el año 2002 a 2.02% del
PIB en 2003. A su vez, los elevados niveles de
deuda respecto del producto interno bruto (PIB)
originaron una enorme carga fiscal por
concepto de servicio de deuda.
Como respuesta a las
diversas crisis financieras que sufrió la
economía de la República Dominicana, se ha
implementado un profundo proceso de reformas
institucionales dirigido a concentrar la
administración de los ingresos, gastos y el
financiamiento de la nación. Parte importante de
este programa fue la creación de la Secretaría
de Estado de Hacienda, mediante la Ley No.
494-06, la cual funge como el organismo rector
de las finanzas públicas nacionales. En adición,
y bajo la dependencia de esta Secretaría,
mediante la Ley No. 6-06 se crea la Dirección
General de Crédito Público (DGCP), órgano rector
del Sistema de Crédito Público, la cual está
encargada de todos los aspectos crediticios de
la política financiera del sector público no
financiero a la vez que dicta las normas que
regulan los procedimientos de negociación,
contratación, desembolso y servicio del
endeudamiento del sector público no financiero.
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